KARMA Y DHARMA 2
KARMA Y DHARMA 2
PRÓLOGO
Tratemos de tener la mente abierta a las posibilidades, es decir, considerar que estas propuestas (ajenas a nuestra cultura y tradiciones "Cristianas") sean posibles, en lugar de cerrarnos a la imposibilidad que existan.
EL DESTINO
En las culturas y países de Occidente (nosotros), solemos asociar el *destino* con algo inmutable: un libreto ya escrito por una fuerza Divina que nos limita a ser simples actores leyendo nuestras líneas. Sin embargo, en la cosmovisión de *el Karma y el Dharma*, la relación con el destino es radicalmente distinta, mucho más dinámica y, sobre todo, *creada por uno mismo*.
Aquí no eres un espectador de tu destino; eres su arquitecto. Vamos a desglosar cómo interactúan estos conceptos.
1. EL DESTINO COMO "INERCIA DEL PASADO" (*Prarabdha Karma*)
Para estas culturas y filosofías, lo que comúnmente llamamos "destino ó suerte" (el lugar donde nacemos, las condiciones de salud, los encuentros fortuitos y las crisis inesperadas) no es un capricho divino. Es, en realidad, *Karma maduro*.
La tradición divide el Karma en varias categorías, y hay una específicamente ligada al destino:
EL *PRARABDHA KARMA*.
* Imagina que a lo largo de tus existencias (vidas pasadas) has ido acumulando semillas en un gran granero.
* Al nacer en esta vida presente, te entregan un "paquete" específico de esas semillas para que den su fruto.
* Ese paquete es tu punto de partida: Es tu cuerpo, tus propensiones naturales, tus circunstancias iniciales.
Desde esta perspectiva, el destino *sí existe, pero como una inercia o una tendencia* que tú mismo sembraste en el pasado. Es el escenario del teatro que te toca habitar hoy.
2. EL LIBRE ALBEDRÍO FRENTE AL DESTINO (*Agami Karma*)
Aquí es donde la filosofía oriental se vuelve sumamente esperanzadora. Aunque el escenario (por el destino pasado) ya esté montado, *tú tienes total libertad sobre cómo actuar en él hoy*. Esto se conoce como *Agami Karma* (el karma que estás sembrando en este preciso instante y a lo largo de tu vida finita).
UNA METÁFORA MUY CLARA
La vida es como una partida de cartas. Las cartas que te tocan en suerte son tu *destino* (tu karma pasado); no las puedes cambiar. Pero la forma en que decides jugar esas cartas es tu *libre albedrío* (tu karma presente), y eso es lo que define el resultado del juego y tu destino futuro.
Si el destino te pone frente a una gran dificultad, el Karma no te dice "resignación", te dice: *Esto es lo que hay hoy*. Ahora, ¿qué vas a hacer al respecto? La respuesta que des ante esa circunstancia determinará tu mañana.
3. EL DHARMA COMO LA BRÚJULA DEL DESTINO.
Si el Karma es la fuerza que moldea el destino, el Dharma es el mapa que te ayuda a navegarlo.
Cuando te enfrentas a los giros inevitables de la vida (esos momentos donde el "destino" golpea a la puerta), el Dharma te dicta la actitud correcta: Cumplir con tu deber ético y moral frente a la adversidad es lo que transmuta el destino adverso en evolución espiritual.
Visto así, el Dharma es la herramienta para *vencer al destino*. Si actúas con rectitud, sabiduría y desapego ante una situación difícil, disuelves la carga de esa vieja deuda y te liberas de repetir el mismo patrón.
EPÍLOGO:
En la cultura del Karma y el Dharma, el destino no es una sentencia; es un *diálogo continuo entre el pasado y el presente*.
* El pasado propone las circunstancias.
* El presente dispone las acciones.
* El futuro recoge los frutos.
No estamos determinados; estamos, en todo caso, *condicionados* por nuestro propio recorrido, pero con el timón firmemente sujeto en nuestras manos en cada decisión del aquí y el ahora.
Continuará..........
¡¡ SEA POR DIOS !!
José Jaime González Martínez
Me gustó conocer sobre el Dharma y yo apoyo este contexto donde si regresamos es porque no completamos nuestros destino en la vida pasada y en esta vida debemos jugar mejor nuestras cartas… es nuestra decisión.
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