MISTICISMO CRISTIANO

 MISTICISMO CRISTIANO

(NUESTRA KÁBALA)

Dentro del Cristianismo existe una corriente mística muy rica y profunda que, al igual que la Kábala en el Judaísmo, busca la unión directa con Dios y lo divino, la contemplación y la comprensión de los "misterios" de Dios.
A esta corriente se le conoce como *Mística Cristiana o Teología Mística*.

Aunque no existe una única "escuela" estructurada con un solo libro de texto (como el *Zohar* en la Kábala), el misticismo cristiano comparte las mismas búsquedas esenciales y se manifiesta a través de varias vertientes y épocas:

1. LA VÍA APOFÁTICA
(Teología Negativa)
Es lo más cercano conceptualmente a la Kábala especulativa (que habla del *Ein Sof* o el Dios Infinito e Incomprensible). Esta corriente, fuertemente influenciada por un autor del siglo V conocido como *Dionisio Areopagita*, sostiene que Dios está tan más allá de nuestro entendimiento humano que no se puede decir lo que "ÉL ES", sino solo lo que *NO ES*. La unión con Dios se logra a través del silencio, el vacío mental, es decir, el control de los pensamientos distractores.

2. LA MÍSTICA ESPAÑOLA
(Siglo de Oro)
Fue un movimiento cumbre en el siglo XVI, muy contemporáneo al florecimiento de la Kábala en *Safed*.

Sus máximos exponentes desarrollaron manuales detallados sobre las etapas del alma hacia la unión con Dios (similar al ascenso por el Árbol de la Vida).

*Safed* es una histórica y famosa ciudad situada en las montañas de la Alta Galilea, en el norte de Israel. Es mundialmente conocida por ser una de las cuatro ciudades santas del judaísmo y el epicentro histórico de la Kábala (misticismo judío).

**SANTA TERESA DE JESÚS:
En su obra *Las Moradas* (o *El Castillo Interior*), describe el alma como un castillo de diamante con siete aposentos, donde el centro es el lugar donde habita Dios. Es una estructura de elevación espiritual muy similar a los palacios celestiales del misticismo judío (*Heijalot*).

**SAN JUAN DE LA CRUZ:
Famoso por su concepto de la "Noche oscura del alma", el proceso de purificación radical de los sentidos y el espíritu necesario para fundirse en el "matrimonio espiritual" con el Creador.

3. LA MÍSTICA RENANIA
(Misticismo Alemán)
En los siglos XIII y XIV, en la zona del río Rin, surgió un movimiento profundamente filosófico y místico:

**EL MAESTRO ECKHART:
Un fraile dominico cuyas enseñanzas rozaban el panteísmo. Hablaba del *Abgrund* (el abismo sin fondo de la divinidad) y de cómo el alma humana debe despojarse de todo "ser" para que Dios nazca dentro de ella. Su lenguaje abstracto recuerda mucho a las discusiones kabalísticas sobre las emanaciones divinas.

4. EL HESICASMO
(Cristianismo Ortodoxo Oriental)
Si buscas una *práctica mística, meditativa y corporal* similar a las meditaciones kabalísticas con las letras hebreas y la respiración, el equivalente cristiano es el *Hesicasmo*, practicado desde el siglo IV por los monjes del Monte Athos.

* Consiste en alcanzar la *hesiquía* (paz o quietud interior) mediante la repetición rítmica de la "Oración de Jesús" ("Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador"), sincronizada con la respiración y los latidos del corazón, buscando percibir la "Luz Taborina" (la luz increada de Dios).

UN PUENTE HISTÓRICO

LA KÁBALA CRISTIANA
Es fascinante notar que durante el Renacimiento (siglos XV y XVI), eruditos cristianos como *Giovanni Pico della Mirandola* y *Johannes Reuchlin* quedaron tan maravillados por la Kábala judía que crearon la *Kábala Cristiana*. Ellos intentaron utilizar los métodos kabalísticos (como la numerología de las letras hebreas o *guematria*) para "demostrar" los dogmas cristianos, como la Trinidad o la divinidad de Jesús, fundiendo ambas tradiciones de manera explícita.

En resumen, mientras que la Kábala del Judaísmo se apoya fuertemente en el misterio del lenguaje y la Toráh, el misticismo cristiano se centra en el misterio de la *Encarnación* y el *Amor Divino*, pero ambos comparten "el mapa" del viaje interior: El paso de la purificación a la iluminación, para culminar en la unión perfecta con el Absoluto (Dios).

TODO CREDO RELIGIOSO TIENE SU PROPIA KÁBALA

Las religiones suelen tener dos capas: una externa, que es la que ve la mayoría (los dogmas, los ritos, las normas morales), y una interna, que es este núcleo místico y profundo.

Pero esa capa interna no se revela a primera vista, ni a todo creyente; exige que uno dé el primer paso: Tener interés por APRENDER.

Es como si las grandes tradiciones espirituales de la humanidad guardaran sus mejores tesoros bajo llave, no por egoísmo, sino porque para entenderlos se necesita una disposición especial, es decir, el deseo de aprender más.

Cuando despierta ese *interés genuino* y esa curiosidad activa de nuestra parte, el panorama cambia por completo y la información empieza a aparecer, casi como si el propio conocimiento saliera a nuestro encuentro.

De ahí el dicho popular (VOX POPULI):

¡ CUANDO EL DISCÍPULO ESTÁ DISPUESTO, APARECE EL MAESTRO !

Además, ocurre algo maravilloso cuando uno profundiza en esa búsqueda:

**Los dogmas separan,
la mística une:
Si te quedas en la superficie de las religiones, encontrarás diferencias irreconciliables, debates y divisiones; pero cuando entras en el terreno del misticismo —ya sea la Kábala judía, el Sufismo en el Islam, el Hesicasmo cristiano o el Advaita en el Hinduismo— te das cuenta de que todos los grandes místicos de la historia, sin importar su época y su credo, hablan exactamente el mismo idioma. Todos describen la misma experiencia de unidad, silencio, asombro y conexión con Dios.

**El papel de la memoria y la transmisión:
Mucho de este conocimiento no se estructuró en manuales masivos (para todos y todas) porque se consideraba sagrado y propenso a malinterpretarse.

Desde antaño se transmitía de boca en boca, de maestro a discípulo (la tradición Oral), confiando en el valor de la memoria viva y en la madurez de quien preguntaba. Por eso, si no hay una pregunta honesta de nuestra parte, esas respuestas simplemente permanecen en silencio.

Es fascinante descubrir que la verdadera riqueza de un credo no está en lo que te obligan a aprender de niño, sino en lo que tu propia madurez y tu capacidad de asombro te impulsan a buscar de adulto. Al final, el conocimiento místico y espiritual no es algo que simplemente se lee; es algo que se reconoce dentro de uno mismo.

NO OLVIDAR
Todo lo mencionado son CONJETURAS HUMANAS, y podemos agregar:

NADA ES SEGURO Y
TODO ES POSIBLE


¡¡ SEA POR DIOS !!


José Jaime González Martínez

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