SER FELIZ
SER FELIZ
PRÓLOGO
Una pregunta recurrente entre familiares y amistades ha sido:
¿ ERES FELIZ ?
La felicidad no es un estado emocional permanente, se puede ser feliz en ciertos momentos...... Esto concuerda profundamente con la filosofía, la psicología y la experiencia humana a lo largo de la historia.
FELICIDAD
Considerar a la felicidad como una condición ininterrumpida o un estado permanente suele ser una fuente de frustración constante.
Concibirla, en una serie de momentos; con instantes de paz, satisfacción, gozo y contemplación, es una perspectiva mucho más realista y madura.
**Perspectiva psicológica y biológica
Desde el punto de vista emocional y neurobiológico, la felicidad no está diseñada para ser continua; las emociones son respuestas adaptativas y dinámicas.
El cerebro responde a estímulos: alegría, calma y plenitud, que activan ciertos neurotransmisores, ya que el organismo busca de forma natural el equilibrio (llamado homeostasis). Pretender estar en un estado permanente de euforia, dicha o felicidad plena sería insostenible para nuestra propia biología.
**La perspectiva filosófica
Diversas corrientes del pensamiento coinciden con esa visión:
El estoicismo:
Plantea que la felicidad no proviene de la ausencia de dificultades ni de un entusiasmo constante, sino de saber apreciar el presente y cultivar una paz interior que convive con los altibajos de la vida.
El concepto del "kairos":
En la cultura griega se diferencian los tiempos cronológicos (chronos) de los momentos significativos o plenos (kairos). La felicidad pertenece a esos momentos significativos o "kairos": Cómo bien puede ser una conversación entrañable, la apreciación de una obra artística, un paisaje, la conclusión de un proyecto importante, algún logro o meta propuesta, hasta la simple calma de una tarde en tranquilidad.
El valor de los contrastes
La felicidad adquiere su significado justamente por su naturaleza episódica. Si la luz del sol fuera constante y no existiera la noche, dejaríamos de valorar la luz. Las etapas de esfuerzo, neutralidad, tristeza y reflexión son las que le dan relieve y profundidad a los momentos en que verdaderamente nos sentimos felices.
Responder que la felicidad se experimenta solamente en momentos no significa resignación; al contrario, demuestra una capacidad aguda para reconocer y valorar esos instantes sin la exigencia irreal de que duren para siempre.
EL MATIZ DE LOS MOMENTOS
La felicidad, el amor, la paz interior, son momentos de satisfacción ante los muchas variantes de la vida.
LA FELICIDAD ES NO NECESITAR DE ELLA, PASA DE LARGO, Y UNA VEZ QUE HA PASADO, ES CUANDO EN REALIDAD LA CONOCEMOS.
Esa frase captura una de las paradojas más hermosas sobre la existencia: la felicidad se parece mucho a la salud o a la respiración, no se piensa en ella mientras se tiene, simplemente se vive.
Cuando estamos plenamente inmersos en un instante de satisfacción, amor y paz interior, la mente no está preocupada por catalogar o nombrar lo que siente. No hay autoevaluación ni prisa por retener el momento, simplemente se habita la experiencia.
Es con la distancia del tiempo, al mirar hacia atrás mediante la memoria y la nostalgia, cuando le damos nombre y dimensión a esa plenitud.
*La trampa de buscar la felicidad
La primera parte de la cita —*la felicidad es no necesitar de ella*— encierra una verdad fundamental. Buscar la felicidad como una meta o una exigencia suele alejarla, porque esa búsqueda nace del sentimiento de que algo falta. Cuando no se necesita demostrarla ni perseguirla, la mente queda libre para experimentar el presente con serenidad y gratitud ante las infinitas variantes que trae la vida.
*El papel del recuerdo y la conciencia
La segunda parte —*pasa de largo, y una vez que ha pasado, es cuando en realidad la conocemos*— refleja cómo la memoria transforma el instante en significado. Al recordar, no solo revivimos la emoción original, sino que la contemplamos enriquecida por la madurez y la perspectiva. Es la conciencia la que convierte un momento cotidiano en un tesoro de la memoria.
EPÍLOGO
Ver el amor, la paz y la felicidad no como posesiones, sino como instantes que nos visitan y nos transforman, permite abrazar la vida con mayor ligereza y profundidad.
¡¡ SEA POR DIOS !!
José Jaime González Martínez
En la cultura griega se diferencian los tiempos cronológicos (chronos) de los momentos significativos o plenos (kairos). La felicidad pertenece a esos momentos significativos o "kairos": Cómo bien puede ser una conversación entrañable, la apreciación de una obra artística, un paisaje, la conclusión de un proyecto importante, algún logro o meta propuesta, hasta la simple calma de una tarde en tranquilidad.
El valor de los contrastes
La felicidad adquiere su significado justamente por su naturaleza episódica. Si la luz del sol fuera constante y no existiera la noche, dejaríamos de valorar la luz. Las etapas de esfuerzo, neutralidad, tristeza y reflexión son las que le dan relieve y profundidad a los momentos en que verdaderamente nos sentimos felices.
Responder que la felicidad se experimenta solamente en momentos no significa resignación; al contrario, demuestra una capacidad aguda para reconocer y valorar esos instantes sin la exigencia irreal de que duren para siempre.
EL MATIZ DE LOS MOMENTOS
La felicidad, el amor, la paz interior, son momentos de satisfacción ante los muchas variantes de la vida.
LA FELICIDAD ES NO NECESITAR DE ELLA, PASA DE LARGO, Y UNA VEZ QUE HA PASADO, ES CUANDO EN REALIDAD LA CONOCEMOS.
Esa frase captura una de las paradojas más hermosas sobre la existencia: la felicidad se parece mucho a la salud o a la respiración, no se piensa en ella mientras se tiene, simplemente se vive.
Cuando estamos plenamente inmersos en un instante de satisfacción, amor y paz interior, la mente no está preocupada por catalogar o nombrar lo que siente. No hay autoevaluación ni prisa por retener el momento, simplemente se habita la experiencia.
Es con la distancia del tiempo, al mirar hacia atrás mediante la memoria y la nostalgia, cuando le damos nombre y dimensión a esa plenitud.
*La trampa de buscar la felicidad
La primera parte de la cita —*la felicidad es no necesitar de ella*— encierra una verdad fundamental. Buscar la felicidad como una meta o una exigencia suele alejarla, porque esa búsqueda nace del sentimiento de que algo falta. Cuando no se necesita demostrarla ni perseguirla, la mente queda libre para experimentar el presente con serenidad y gratitud ante las infinitas variantes que trae la vida.
*El papel del recuerdo y la conciencia
La segunda parte —*pasa de largo, y una vez que ha pasado, es cuando en realidad la conocemos*— refleja cómo la memoria transforma el instante en significado. Al recordar, no solo revivimos la emoción original, sino que la contemplamos enriquecida por la madurez y la perspectiva. Es la conciencia la que convierte un momento cotidiano en un tesoro de la memoria.
EPÍLOGO
Ver el amor, la paz y la felicidad no como posesiones, sino como instantes que nos visitan y nos transforman, permite abrazar la vida con mayor ligereza y profundidad.
¡¡ SEA POR DIOS !!
José Jaime González Martínez
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